Gris la ventana de las colinas
De Eolapaz
Uno de los hitos del cubismo español, respondía realmente por el nombre de José Victoriano González (Madrid, 1887-Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927). Este pintor, apasionado del cubismo, las vanguardias y las naturalezas muertas fue el máximo representante del cubismo sintético. Estudio en la Universidad de Madrid, pero pronto se consagró a la pintura. Sus composiciones están dotadas de gran armonía gracias a una rigurosa metodología en la estructuración de las formas. Se desvinculó de la estética cubista de Braque y de Picasso, coloreando y sombreando objetos puntuales, con lo cual consiguió un ritmo visual elegante y personal. Comenzó su carrera como ilustrador de la revista “Blanco y negro. Mudado a París en 1906, se instaló en el Bateau-Lavoir, donde fue vecino de Picasso. Pintó sus primeras acuarelas al mismo tiempo que publicaba ilustraciones humorísticas en distintas revistas. Sus primeras muestras cubistas datan de 1911 y en ellas se aprecia la influencia de Cézanne, aunque pronto derivó hacia un estilo geométrico muy colorista, con predominio del azul, el verde y el violeta ácido, que culminó con la conquista de la abstracción. En 1912 empleó por primera vez la técnica del collage, franqueando de esta manera la línea divisoria que separa lo real y lo irreal. Destacan en su obra Vaso y damero (1914), El tapiz azul (1925) y Guitarra y partitura de música (1926).
“La ventana de las Colinas”, la obra que hoy comentamos, es una alegoría a los sentidos. Así, las colinas apelan a la vista. La partitura y el instrumento musical, al oído. La brisa del exterior, que entra por la ventana abierta, al olfato. La botella y el vaso, al gusto. Y los muebles y la barandilla, que separan los ambientes para no 'contaminarlos', al tacto.Gris, influido por la geometría, hace un cubismo sintético y matemático. A diferencia de otros creadores, que partían del modelo para someterlo a sus reglas, Gris pensaba primero la obra y luego la trasladaba a su realidad. «Cézanne hace un cilindrote de una botella; yo, de un cilindro, hago una botella", escribió.
El cuadro reproduce un tema tradicional en el arte: un bodegón. Gris pintó naturalezas muertas enfrentadas a ventanas en dos etapas de su carrera: durante la Primera Guerra Mundial, en cuadros de luz fría y oscura, y durante su retiro en la Costa Azul, más cálidos. Éste es de esa segunda etapa.
Las cortinas que enmarcan la escena le dan a la obra un marcado aspecto teatral. En la década de los años 20, Gris realizó diversos montajes escénicos para el Ballet Ruso, dirigido por Serguei Diaghilev, para quien diseñó figurines en obras como La fiesta maravillosa, Las tentaciones de la pastora y Una educación frustrada.
Las cálidas tonalidades del lienzo conforman un conjunto amable y evocador, rebosante de lírica y sensibilidad. El empleo de superficies planas monocromáticas y el contoneo de los objetos remiten a la obra de Matisse, con quien coincidió en Collioure (Francia) en 1915. La luz ilumina la escena desde el vértice superior izquierdo.

