Persistencia de la memoria

De Eolapaz

Salvador Dali fue uno de los artistas más importantes del siglo XX y el máximo representante del surrealismo español. Su obra estuvo influida por las teorías de psicoanálisis de Freud, la religión, la ciencia y la historia. Fue amigo de Lorca y Buñuel y en 1929 conoció a la rusa Helena Diakonova, Gala, quien se convirtió en su modelo, musa. 

Gran dominador del dibujo, Dalí detalla minuciosamente cada uno de los objetos del cuadro. El trazado es totalmente académico, al igual que la sensación de perspectiva. Empleó en la elaboración pinceles de marta cebollina, mamífero apreciado por la finura de su piel; una lente de aumento de orfebre y un reposamanos. El color y la luz evolucionan gradualmente desde la oscuridad, lo onlrico, hasta la zona intensamente luminosa del fondo, el mundo real.


Este lienzo de Salvador Dalí, que pertenece a la época más surrealista del autor, en concreto en su variante objetiva, se caracteriza por su extravagante tema. En esta obra Dalí expresa metafóricamente sus pensamientos y su concepción del paso del tiempo, por ello encontramos un reloj a la izquierda en primer plano, cayendo de un muro, que simboliza que el tiempo en su paso es imparable y una vez que avanza, no se puede detener. Podemos ver también otro reloj sobre un árbol seco, que simboliza el paso del tiempo. En el centro apreciamos como el autor ha plasmado una cara con sus proporciones deformadas (cara que él utiliza en más de un cuadro para pintarse a sí mismo) con uno más de esos "relojes blandos" encima de él diciéndonos que ni él mismo está a salvo del tiempo. Además de éstos, hay un cuarto reloj, este último un reloj de bolsillo cerrado, con hormigas rondándole por encima. La luz es muy importante en esta pintura, se aprecian dos partes claramente diferenciadas del cuadro, la primera tenebrista con un foco de luz que ilumina débilmente los objetos y la segunda con una claridad y una luz muy blanca, casi irreal. Este cuadro de Dalí está considerado además como uno de los más trabajados y elaborados del autor en cuanto a la composición, ya que, aunque las dos mitades del cuadro no sean simétricas, tienen cierta armonía y los objetos están colocados con gran maestría respecto al punto de vista del observador. El color está equlibradamente aplicado, pues contrasta colores fríos (azul, gris o negro) con colores más calidos (ocre, marrón o amarillo). Por último, se aprecia una de las características del Surrealismo objetivo, el dibujo claro. Las líneas están trazadas claras y con exactitud lo que da lugar a figuras detalladas pero deformadas. Es un cuadro que representa muy claramente la corriente literaria del autor a pesar de su pequeño tamaño.

"La Persistencia de la Memoria" es un cuadro que representa a la perfección el surrealismo, tan característico del autor que nos ocupa. Es un cuadro de la época más prolífica del autor, donde se ven representados todos los rasgos del autor, desde la importancia de la limpieza del trazo del dibujo, el juego con figuras sin ningún sentido aparente, pero que esconden un simbolismo muy profundo, como los relojes (simbolizan el paso del tiempo y la memoria). Utiliza, como la mayoría de los surrealistas de la época, como Miró, una interesante contraposición de colores cálidos con colores fríos, y comparte con sus colegas de estilo artístico el gusto por colocar la línea de horizonte muy abajo, haciendo que la vista del que lo ve sea un tanto elevada. También usa la técnica del automatismo, que consistía en dibujar figuras sin ningún sentido, bailando el pincel de un lado a otro, dibujando aleatoriamente hasta que cogiera forma y la desorientación reflexiva, por la que asocian objetos extraños, surgidos del subconsciente, en espacios lógicos y realistas. Otro aspecto característico, tanto de Dalí, como de los surrealistas, es el gusto por lo onírico, como se puede apreciar en la atmósfera de este cuadro. Esta obra pertenece además a la variante objetiva del surrealismo, pues utiliza una técnica casi fotográfica para plasmar sus formas en el lienzo. El uso de la luz innova respecto al surrealismo ya que va más allá con una utilización exquisita del claroscuro y del cambio de la luz a la sombra. Los cuadros de Dalí son a grandes rasgos definidos como divertidos y perfectamente formados. Un rasgo de Dalí conocido, y presente también en esta obra, es su peculiar personalidad, que aparte de hacerle pensar en dibujos tan extravagantes, se aprecian en el título de sus obras, siendo "La persistencia de la Memoria" uno de sus menos conocidos, entre los que se encuentran "Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar". Con ellos se aprecia que Salvador Dalí no se conformaba con pintar, quería ser reconocido, no pasar desapercibido, innovar lo máximo posible. Como anécdota sobre esto decir que la idea de pintar este cuadro le vino a Dalí por una indigestión causada por queso camembert, del que sacó la idea, y en el que se basó para los relojes blandos. Salvador Dalí es sin duda, uno de los autores más influyentes, extravagantes y magníficos del realismo español, y por extensión, del arte pictórico español a lo largo de toda la Historia.

Concibió esta obra en una noche de 1931. Aquejado de migraña, decidió no ir junto con Gala y unos amigos al cine. Acababa de pintar un paisaje y se quedó contemplando los restos fundidos de Camembert que sobraron en la cena. Antes de acostarse fue al estudio. «Estaba a punto de apagar la luz -comentó-, cuando instantáneamente 'vi la solución. Vi dos relojes blandos, uno de los cuales estaba colgado lastimosamente de las ramas del olivo."

El pintor reproduce un paisaje desolado y agreste, inspirado en el cabo de Creus, cercano a su casa de Portlligat, el extremo más oriental de la Península y una de las dos terminaciones mediterráneas de los Pirineos. La unión del cielo y el mar en el horizonte, apenas separados por la luz del crepúsculo, transmite la sensación de infinito. Las rocas, erosionadas por el viento, y el agua a lo largo de los siglos simbolizan el paso del 'tiempo real', en contraposición al 'tiempo blando' de los relojes en el sueño.

Estos diminutos insectos son habituales en toda la pintura daliniana. Representan los miedos infantiles del autor, quien, de niño, contempló horrorizado cómo un grupo de ellas devoraba un lagarto en estado de descomposición. En la obra, estas hormigas se concentran en el único reloj cerrado y todavía rlgido que aparece en la escena Simbolizan la podredumbre, la putrefacción, la muerte y la corrupción de la vida.

El ampurdanés se interesó siempre por los descubrimientos y teorías científicas del siglo pasado. Desde la energía atómica y el ADN hasta los más revolucionarios sistemas de visión holográfica. Sus relojes blandos son el mejor ejemplo artístico acerca del concepto del tiempo concebido por la teoría de la relatividad de Albert Einstein. El pintor catalán sintetizó en ellos la relatividad de la interaccin espacio-temporal del genio alemán.

La extraña silueta que aparece en el centro de la composición, con la nariz alargada y una enorme lengua fuera de la boca, es un au. torretrato del propio Salvador Dali. Su cuello y el resto del cuerpo se pierden en la oscuridad. El ojo cerrado, con una larga pestaña, indica que está durmiendo, soñando la escena que se desarrolla a su alrededor. El autor reflexiona asl sobre la débil frontera que existe entre dos mundos: lo onfrico y la realidad.


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